Un Blog con actividades, textos y teoría que pueden resultarte útiles en nuestra asignatura.

lunes, 25 de septiembre de 2017

Semana del 20 al 22 de septiembre

Esta primera semana de clase hemos hecho la presentación de la materia de Lengua Castellana y Literatura: material didáctico necesario, instrumentos de evaluación, contenidos mínimos exigibles al alumno, criterios de calificación, libro de lectura de la primera evaluación, actividades complementarias y extraescolares, etc.
Hemos empezado a trabajar la lectura comprensiva y el estudio del texto narrativo (página 45 del manual) a partir de relatos completos o fragmentos. Se han señalado los elementos constitutivos característicos de la narración, que se irán viendo de manera más pormenorizada. En los grupos A y B ya hemos diferenciado los tipos de narrador.

miércoles, 20 de septiembre de 2017

Análisis de un texto narrativo 2


Es un día suave y el sol está oblicuo sobre la llanura. Pronto sonarán las campanas, porque es domingo. Entre dos campos de centeno, dos jóvenes han hallado una senda por la que nunca fueron antes, y en los tres pueblos de la planicie resplandecen los vidrios de las ventanas. Algunos hombres se afeitan frente a los espejos en las mesas de las cocinas, las mujeres cortan pan para el café, canturreando, y los niños están sentados en el suelo, abrochándose la blusa. Es la mañana feliz de un día desgraciado, porque este día, en el tercer pueblo, un hombre feliz matará a un niño. Todavía el niño está sentado en el suelo y abrocha su camisa, y el hombre que se afeita dice que hoy darán un paseo en bote por el riachuelo, y la mujer canturrea y coloca el pan, recién cortado, en un plato azul. Ninguna sombra atraviesa la cocina y, sin embargo, el hombre que matará al niño está al lado del surtidor rojo de gasolina, en el primer pueblo. Es un hombre feliz que mira por el visor de una máquina de fotos y ve un pequeño coche azul y, a su lado, a una muchacha que ríe. Mientras la muchacha ríe y el hombre toma la hermosa fotografía, el vendedor de gasolina ajusta la tapa del depósito y les asegura que tendrán un bonito día. La muchacha se sienta en el coche y el hombre que matará al niño saca su billetera del bolsillo y comenta que viajarán hasta el mar, y en el mar pedirán prestado un bote y remarán lejos, muy lejos. A través de los vidrios bajados, la muchacha, en el asiento delantero, oye lo que él dice; cierra los ojos, ve el mar y al hombre junto a sí en el bote. No es ningún hombre malo, es alegre y feliz, y antes de entrar en el automóvil se detiene un instante frente al radiador que centellea al sol, y goza del brillo y del olor a gasolina y a ciruelo silvestre. No cae ninguna sombra sobre el coche y el refulgente parachoques no tiene ninguna abolladura y no está rojo de sangre.
Pero, al mismo tiempo que en el primer pueblo el hombre cierra la puerta izquierda del coche y tira del botón de arranque, en el tercer pueblo la mujer abre su alacena, en la cocina, y no encuentra el azúcar. El niño, que se ha abrochado la camisa y que se ha atado los cordones de los zapatos, está de rodillas en el sofá y contempla el riachuelo que serpentea entre los alisos, y el negro bote que está medio varado sobre la hierba. El hombre que perderá a su hijo está recién afeitado y, en ese momento, pliega el soporte del espejo. En la mesa, las tazas de café, el pan, la leche y las moscas. Solo falta el azúcar, y la madre ordena a su hijo que corra a casa de los Larsson y pida prestados algunos terrones. Y mientras el niño abre la puerta, el padre le grita que se dé prisa, porque el bote espera en la ribera. Remarán hasta tan lejos como nunca antes remaron. Cuando el niño corre a través del jardín, en todo momento piensa en el riachuelo y en los peces que saltan, y nadie le susurra que solo le quedan ocho minutos de vida y que el bote permanecerá allí en donde está, todo el día y muchos otros días. No está lejos la casa de los Larsson: únicamente cruzar el camino, y mientras el niño corre atravesándolo, el pequeño coche azul entra en el otro pueblo. Es un pueblo pequeño con pequeñas casas rojas, con gente que acaba de despertar, que está en la cocina con las tazas de café levantadas y observan al coche venir por el otro lado del seto con grandes nubes de polvo detrás de sí. Va muy rápido, y el hombre ve cómo los álamos y los postes de telégrafo, recién alquitranados, pasan como sombras grises. Sopla el verano por la ventanilla. Salen velozmente del pueblo. El coche se mantiene seguro en medio del camino. Están solos todavía. Es placentero viajar completamente solos por un liso y ancho camino, y a campo abierto es mucho mejor aún. El hombre es feliz y fuerte, y en el codo derecho siente el cuerpo de su futura mujer. No es ningún hombre malo. Tiene prisa por alcanzar el mar. No sería capaz de matar a una mosca, pero sin embargo, pronto matará a un niño. Mientras avanzan hacia el tercer pueblo, cierra la muchacha otra vez los ojos y juega que no los abrirá hasta que puedan ver el mar, y al compás de los suaves botes del coche, sueña en lo terso que estará.
¿Por qué la vida está construida con tanta crueldad, que un minuto antes de que un hombre feliz mate a un niño, todavía es feliz y un minuto antes de que una mujer grite de horror, puede cerrar los ojos y soñar con el ancho mar, y durante el último minuto de la vida de un niño pueden sus padres estar sentados en una cocina y esperar el azúcar y hablar sobre los dientes blancos de su hijo y sobre un paseo en bote, y el niño mismo puede cerrar una verja y empezar a atravesar un camino con algunos terrones en la mano derecha envueltos en papel blanco; y durante este último minuto no ver otra cosa que un largo y brillante riachuelo con grandes peces y un ancho bote con callados remos?
Después, todo es demasiado tarde. Después, hay un coche azul cruzado en el camino, y una mujer que grita, retira la mano de la boca y la mano sangra. Después, un hombre abre la puerta de un coche y trata de mantenerse en pie, aunque tiene un abismo de terror dentro de sí. Después hay algunos terrones de azúcar blanca desparramados absurdamente entre la sangre y la arenilla, y un niño yace inmóvil boca abajo, con la cara duramente apretada contra el camino. Después, llegan dos lívidas personas que todavía no han podido beberse el café, que salen corriendo desde la verja y ven en el camino un espectáculo que jamás olvidarán.
Porque no es verdad que el tiempo cure todas las heridas. El tiempo no cura la herida de un niño muerto y cura muy mal el dolor de una madre que olvidó comprar azúcar y mandó a su hijo a través del camino para pedirla prestada; e, igualmente, cura muy mal la congoja del hombre feliz, que lo mató..
Porque el que ha matado a un niño, no va al mar. El que ha matado a un niño vuelve lentamente a casa en medio del silencio, y junto a sí lleva una mujer muda con la mano vendada; y en todos los pueblos por los que pasan ven que no hay ni una sola persona alegre. Todas las sombras son más oscuras, y cuando se separan todavía es en silencio; y el hombre que ha matado a un niño sabe que este silencio es su enemigo, y que va a necesitar años de su vida para vencerlo, gritando que no fue culpa suya. Pero sabe que esto es mentira, y en los sueños de muchas noches deseará en cambio tener un solo minuto de su vida pasada para “hacer este solo minuto diferente”.
Pero tan cruel es la vida para el que ha matado a un niño, que después todo es demasiado tarde.

Stig Dagerman (Suecia, 1923-1954), Matar a un niño.

Análisis de un texto narrativo

LA MIRADA

Mire usted, yo no soy mala persona. Yo me dedico a mis cosas, la tienda, y ya ve usted, no es muy grande y mis hijos, que antes estaban aquí conmigo, pero la juventud, ya lo sabe usted. La juventud tira para otras cosas, pasan de la tienda, como ellos dicen. ¿Usted tiene hijos? Dios se los conserve. Mientras sea pequeño no le dará más que alegrías, pero en cuanto se hacen mayores la cosa cambia, se lo digo porque lo sé, sí señor. Mire, mi Arturo, con veinte años, aún no ha hecho nada. Empezó Comercio y luego dijo de hacer Filosofía, no sé si la empezó, y ahora va diciendo que lo suyo es el teatro. ¡El teatro, fíjese usted! Pero para qué cansarle. Usted va a lo suyo, a su trabajo y yo al mío. No, no señor, no voy a cerrar la tienda. ¿Para qué? No es que no pueda, es que no quiero. Aquí no ha pasado nada.
¿Cómo dice usted, señor inspector? Bueno, Arturo y Carmina, sí señor. Carmina está con su madre, sí señor, y viene menos por aquí. Antes, como ya le he dicho, venían más. Claro, también estaba su madre. Trabajábamos Carmina y yo y los niños ayudaban. Esas cosas, liar paquetes, llevar recados, nada. Para mí que la juventud tiene que saber lo que es la vida. ¿Cómo dice? No señor, yo solo. Llevo ya muchos años yo solo en la tienda. Da para vivir pero nada más. Si le pregunta a mi mujer le dirá mentiras. Le dirá que soy rico. Pero es mentira, no señor. Y ella lo sabe porque ha estado aquí conmigo toda la vida. O sea desde que nos casamos, hace…hace más de veinte años. ¡Si no lo sabrá ella, señor inspector!
Yo no soy violento. Yo soy normal, ya se lo he dicho. Soy un español decente, normal, que se mata a trabajar y paga sus impuestos. Y si no puedo defenderme, pues usted me dirá.
¿Cómo dice? Oiga, yo no quiero hablar de política. Yo la única política que entiendo es la del trabajo. ¿Sabe usted a qué hora salgo yo de la tienda? No lo sabe, claro, no lo sabe. Pues salgo a las diez de la noche. Bueno, mejor dicho, echo el cierre a las diez y me quedo con la luz encendida haciendo el balance, porque yo hago el balance diario. En cualquier momento, sé lo que falta, lo que tengo que comprar… Si la política de este país se llevara como mi tienda… Pero, bueno, no quiero hablar de política.
Sí señor, se lo cuento, los maté porque les miré a los ojos. Esa cara descarada, chulesca, del que no trabaja, el pelo largo y sucio… y la chica, para qué hablar de la chica. Una… una cualquiera. Se cruzó de brazos y me llamó viejo de mierda. Eso es, apunte, viejo de mierda.

No, no estoy haciendo un lío, lo que pasa es que no hablo mucho con la gente y menos con la policía… disculpe, le cuento, sí señor. Entraron como a las nueve y media. Yo, nada más verlos, sospeché. Algunas veces vienen jóvenes a comprar saladitos, galletitas, cosas, refrescos, patatas… para los guateques, ¿sabe usted? Bueno, nada más verlos supe que no venían a ningún guateque. El chico fue el que sacó la pistola y me la puso en la garganta. Me quedé sin habla. Yo creo que estaba más nervioso que yo, temblaba y sudaba.
“El dinero, venga, el dinero” me dijo. Y la chica dijo eso de viejo de mierda. Pero fue al mirarle a los ojos. Yo he estado en la guerra ¿sabe? Sé los ojos que tienen los que te quieren matar y ese chico me quería matar. Yo tengo licencia de armas, sí señor, aquí la tiene y aquí está la Mágnum 357. ¿Qué? Pues nada, que me gusta ¿a usted no? Es un arma preciosa, segura, ella me ha salvado la vida. Con licencia yo puedo tener lo que quiera. No se enfade, sigo.
Bueno, pues eso. ¿Por dónde iba?... ¡Ah, sí! Pues que veo que me pone en la garganta la pistola y le digo que sí, que le doy el dinero. Hay que decir eso, para disimular, para que se confíen. Igual hacíamos en la guerra.
Y ahí está… ¿Cómo? No señor, no me di cuenta que la pistola era de juguete. ¿Cómo habría de saberlo? Lo único que supe es que me iba a matar y entonces abrí el cajón… Mire, de esta forma… y el revólver lo tenía ahí, tapado bajo los papeles. Le seguí mirando a los ojos y saqué el revolver. Disparé de cerca y me salpicó el delantal y la camisa. Es muy potente el Mágnum, es un buen revólver. Ya lo ha visto. Le abrí un boquete en el pecho que…
En fin, era su vida o la mía… ¿La chica? ¡qué sabía yo! Podría tener un arma escondida entre las ropas, esas golfas lo hacen… nada, a ella fue a la cabeza. Es más seguro, usted lo sabe, que es un defensor del orden.
Pues no, no señor. No supe que el revólver era de juguete, ni que tenían doce años. A mí me parecieron de la edad de mi Arturo, ya se lo he dicho. Me parecieron como de veinte años. Y no jugaban. No era un juego. Le miré a los ojos y supe que querían matarme. Por eso los maté yo. A los dos, sí señor.

JUAN MADRID, Cuentos de Asfalto.

1. Analiza los elementos de la narración a partir del texto anterior.
2. Explica los rasgos lingüísticos más relevantes del texto.

LAS MODALIDADES DISCURSIVAS: LA NARRACIÓN.


Páginas 45-48 nuevo cuadernillo de apuntes

1. Definición.- La narración es un tipo de texto en el que un narrador nos cuenta una historia que le ocurre a unos personajes en un lugar y un tiempo determinados.
Aparece principalmente en los textos literarios (novela, cuento, fábula, epopeya, cantar de gesta, romance), pero puede aparecer en textos periodísticos (noticia) y, en menor medida, en los textos científico-técnicos y humanísticos (por ejemplo, en la biografía).

2. Los elementos de la narración.- Básicamente podemos distinguir un narrador, personajes, la historia o acción, el tiempo y el espacio.

3. El narrador.- El narrador es el sujeto que, desde un punto de vista concreto, cuenta los hechos de la historia, presenta a los personajes, los sitúa en un espacio y tiempo determinados, observa los hechos que le rodean y muestra su forma de pensar y su forma de comportarse. No hay que confundir al narrador con el autor (el narrador es la voz que elige el autor real para contar la historia). En ocasiones, el narrador se dirige a un destinatario que se conoce como narratario; no debe confundirse con el lector, que pertenece, igual que el autor, al mundo real.
Ej. Yo, señor, no soy malo, aunque no me faltarían motivos para serlo.

La perspectiva desde la que se narra puede ser interna (punto de vista de un personaje, el lector tiene una visión parcial, limitada) o externa (el narrador se distancia del mundo relatado al no formar parte de la historia).

Hay varios tipos de narrador:
3.1. Narrador en 1ª persona.- Cuando quien cuenta los hechos participa en la historia que cuenta (narrador interno). Distinguimos dos clases:

a. Narrador protagonista o autobiográfico: La historia la narra el personaje principal.
Llegó el día de apartarme de la mejor vida que hallo haber pasado. Dios sabe lo que sentí el dejar tantos amigos y apasionados, que eran sin número.Vendí lo poco que tenía, de secreto, para el camino, y con ayuda de unos embustes, hice hasta seiscientos reales.”
Francisco de Quevedo, Historia de la vida del Buscón.

b. Narrador testigo: narra la historia un personaje secundario que participa en la historia pero no es el protagonista.
Quisiera no haberle visto más que las manos, me hubiera bastado verlas cuando le di el cambio de los cien pesos y los dedos apretaron los billetes, trataron de acomodarlos y, enseguida, resolviéndose, hicieron una pelota achatada y la escondieron con pudor en un bolsillo del saco; me hubieran bastado aquellos movimientos sobre la madera llena de tajos rellenados con grasa y mugre para saber que no iba a curarse, que no conocía nada de donde sacar voluntad para curarse.” (Juan Carlos Onetti, Los adioses.)

3.2. Narrador en 2ª persona.- Cuando el narrador cuenta los hechos a un tú que a veces puede ser él mismo, de tal manera que se desdobla. Es una técnica que aparece en la novela contemporánea.
Gracias a ellos habías aprendido a amar tu ciudad (cosa sorprendente en un carácter difícil como el tuyo este amor mantenido a lo largo de los años hacia unos lugares y unas calles descubiertos sólo al filo de la juventud)”. (Juan Goytisolo, Señas de identidad.)

3.3. Narrador en 3ª persona.- Cuando quien cuenta la historia está fuera de ella (narrador externo). Encontramos aquí, también, dos clases:
a. Narrador objetivo: El narrador es un mero testigo de los hechos y se limita a narrar aquello que ve, sin poder entrar en el interior de los personajes.
Terminó de pasar el mercancías y apareció todo el grupo de bicicletas, al otro lado del paso a nivel. Paulina, al verlos se puso a gritarles, agitando la mano:
-¡Miguel!, ¡Alicia!, ¡Qué estamos aquí!
-Hola, niños,-contestaban de la otra parte-. ¿Nos habéis esperado mucho rato?
Ya las barras del paso a nivel se levantaban lentamente. Los ciclistas entraron en la vía, con las bicis cogidas del manillar.
-¡Y qué bien presumimos de moto!-dijo Miguel acercándose a Sebas y a su novia.
Venían sudorosos. Las chicas traían pañuelos de colorines, como Paulina, con los picos colgando. Ellos camisas blancas casi todos...” (Rafael Sánchez Ferlosio, El Jarama)

b. Narrador omnisciente.- El narrador conoce todo sobre los personajes y su historia; describe lo que los personajes ven, sienten o piensan.
Ana ya estaba enferma cuando la sobrecogió la catástrofe. Su enfermedad era melancólica:sentía tristezas que no se explicaba. La pérdida de su padre la asustó más que la afligió al principio. No lloraba; pasaba el día temblando de frío en una somnolencia poblada de pensamientos disparatados”. (Leopoldo Alas Clarín, La Regenta.)

4. Los personajes.- Son aquellos que realizan las acciones que el narrador relata. Los personajes realizan las acciones para alcanzar un objetivo fruto de una carencia material, espiritual, real o fingida. Si no hay carencia no hay un móvil que justifique las acciones de la historia.
Los personajes pueden clasificarse en distintos tipos atendiendo a dos criterios.

4.1. Según su grado de importancia en la historia pueden ser:
- Personajes principales: el protagonista es el centro de la narración. Puede ser un individuo, varios o una colectividad. A veces se le opone un antagonista. Puede tener un colaborador o aliado.
- El secundario es un personaje que no tiene una participación relevante en la narración aunque dan un sentido a las acciones.
- Los episódicos no están presentes de forma permanente en la historia.

4.2. Según su caracterización, pueden clasificarse en:
- Planos: aquellos personajes que siempre se comportan de la misma manera, no evolucionan y nos muestran un único aspecto de sí mismos, por lo que sus actuaciones son siempre previsibles.
- Redondos: muestran diferentes aspectos de sí mismos, van modificándose en función de sus experiencias vitales y su configuración corresponde a una estructura de mayor complejidad y peso psicológico. Su personalidad puede resultar incluso contradictoria, por lo que nos recuerdan a seres reales cuya personalidad tiene múltiples facetas.

Cuando se utiliza la narración para manifestar algún descontento o crítica de orden social pueden aparecer personajes caricaturescos.

5. La voz de los personajes.- En un relato, las voces de los personajes se dejan oír a través de los modelos de cita conocidos como estilo directo, estilo indirecto y estilo indirecto libre.

5.1. Estilo directo: Reproduce textualmente las palabras de un personaje (“La situación era caótica. Juan pensó: aquí no aguanto yo dos días”). Se construye mediante la yuxtaposición de dos segmentos: el marco de la cita, que se vale de los verba dicendi (Juan pensó) y la cita propiamente dicha (“aquí no aguanto yo dos días”).
5.2. Estilo indirecto: En este caso se acomodan las palabras de alguien a una nueva situación comunicativa: el narrador o un personaje nos cuentan lo que otro personaje ha dicho (“La situación era caótica. Juan pensó que allí no aguantaba él dos días”). La cita se introduce por un nexo (“que”, “si”, “cuándo”,…) y sufren cambios las formas pronominales, los deícticos de tiempo y espacio, y el tiempo verbal.
5.3. Estilo indirecto libre: el narrador en tercera persona, recoge las palabras o pensamientos de los personajes como si fuera en estilo directo, pero las palabras se insertan sin el verbum dicendi, sin los nexos y sin las marcas tipográficas (“La situación era caótica. Allí no aguantaba él dos días”).
5.4. El monólogo: es una variante en la que un personaje habla consigo mismo. Esta forma deja entrever el interior del personaje, sus sentimientos, sus emociones… Aunque lo normal es el uso de la primera persona, también se utiliza la segunda cuando se desdobla y habla consigo mismo.

6. La historia.- En general, la historia suele tener las siguientes partes:
a. Planteamiento: es la parte inicial del relato donde se proporciona la información necesaria
para que se desencadene la acción posterior.
b. Nudo: es el momento de mayor complejidad de la historia y donde se continúa lo iniciado en el planteamiento.
c. Desenlace: es el episodio final en el que se resuelve o finalizan los conflictos. A veces el final puede quedar abierto.

Muchos relatos se organizan con sencillez, siguiendo un orden cronológico; pero en no pocas narraciones esa ordenación sufre modificaciones. Teniendo en cuenta el orden de los acontecimientos de la narración, pueden darse diferentes estructuras narrativas:
- Lineal o cronológica: el orden del discurso sigue el orden de la historia.
- In medias res (“en medio del asunto”): el relato empieza en medio de la narración, sin previa aclaración de la historia. Se trata de un comienzo abrupto, empleado para captar la atención del receptor.
- In extrema res (“al final del asunto”): el relato comienza por el desenlace.
- Final abierto: el lector debe decidir cómo acaba la historia pues no se explica directamente.

A veces, en el relato se producen rupturas temporales como pueden ser:
- Retrospección o analepsis (flashback): evocación, después del suceso, de un acontecimiento anterior al momento en el que se narra en el discurso.
Había sido seducida por Ibrahim Nasar en la plenitud de la adolescencia. La había amado en secreto varios años en los establos de la hacienda, y la llevó a servir en su casa cuando se le acabó el afecto. Divina Flor, que era hija de un marido más reciente, se sabía destinada a la cama furtiva de Santiago Nasar, y esa idea le causaba una ansiedad prematura.”
G. García Márquez, Crónica de una muerte anunciada.

- Prospección o prolepsis: el narrador anticipa acciones, se adelanta en el tiempo.
"Muchos años después, frente al pelotón de fusilamiento, el coronel Aureliano Buendía había de recordar aquella tarde remota en que su padre lo llevó a conocer el hielo. Macondo era entonces una aldea de veinte casas de barro y cañabrava construidas a la orilla de un río de aguas diáfanas que se precipitaban por un lecho de piedras pulidas, blancas y enormes como huevos prehistóricos”. (Gabriel García Márquez, Cien años de soledad)

7. El tiempo.- Cuando se analiza el tiempo de la narración conviene tener en cuenta esta distinción:

- El tiempo externo o histórico: es la época o momento en que se sitúa la narración. Puede ser explícito o deducirse del ambiente, personajes, costumbres, etc.
- El tiempo interno: es el tiempo que duran los acontecimientos narrados en la historia. Puede ser toda una vida o varios días. El autor selecciona momentos que juzga interesantes y omite (elipsis) aquellos que considera innecesarios.

  • Elipsis.- Omisiones de parte de la historia: “Con estas y otras cosas [no contadas] Isidora cayó en grave tristeza.”

8. El espacio.- Es el marco físico donde se ubican los personajes y los ambientes geográficos y sociales en los que se desarrollan las acciones.
Con frecuencia, el espacio no es un simple decorado sino que llega a determinar el comportamiento de los personajes, a reflejar el estado anímico de estos e incluso a constituirse en eje central del relato. Se clasifica en realista o fantástico, natural o urbano, exterior o interior…

9. Características lingüísticas:
- Empleo de conectores con valor temporal: entonces, luego, de pronto, a continuación, varios años después, más tarde, al mismo tiempo, de repente...

- La narración se caracteriza por el dinamismo: las acciones se suceden unas a otras con gran rapidez, los personajes pueden ser muchos y cambiantes, el transcurso del tiempo puede dilatarse, acelerarse, saltar hacia atrás,... Predomina el estilo verbal: abundancia de verbos de acción que aportan al texto un carácter dinámico.
- Uso del pretérito imperfecto para presentar acciones en su desarrollo. Con su linealidad, suele evocar los hechos con una proyección hacia el presente del narrador.
- Uso del presente de indicativo con significado actual, con valor habitual o histórico, con el fin de acercar al presente acontecimientos pasados.
- Empleo de verbos en pretérito perfecto simple para enunciar los hechos: ofrece los hechos como definitivamente relegados al pasado. Al engarzar varias acciones en este tiempo, se consigue efecto de rapidez.
- Relevancia de los complementos circunstanciales de tiempo y lugar para situar los hechos en el espacio y en el tiempo.

- Presencia de estilo directo, indirecto e indirecto libre para presentar enunciados o pensamientos.

martes, 19 de septiembre de 2017

LECTURA PRIMERA EVALUACIÓN: MUSCHA, DE ANJA TUCKERMANN, 2003.


Durante el periodo nazi en Alemania, un chico llamado Josef sufre continuos golpes y humillaciones, y no puede dejar de preguntarse por qué le tratan de manera distinta a los demás. ¿Se deberá a su aspecto? Nadie, ni siquiera sus padres, quiere responderle. Apasionante novela sobre la persecución de los que, desde un poder totalitario, son considerados diferentes.

jueves, 14 de septiembre de 2017

CRITERIOS DE CALIFICACIÓN



 -  Para cada una de las tres evaluaciones: Puesto que la materia engloba la enseñanza de la Lengua junto con la de la Literatura, se asigna el 50% a cada uno de los dos bloques. Cada uno de los exámenes -específicos o mixtos de Lengua y Literatura- se atendrá a esos porcentajes, pero solo se hará la media  entre ellos si se obtiene al menos 3 puntos sobre diez en cada bloque.

a)      Alumnos con evaluación continua:

o   Pruebas escritas sobre los contenidos del programa correspondiente: 60% de la nota final de la evaluación.
o   Actividades llevadas a cabo sobre la lectura de, al menos, un libro por evaluación: 20% de la nota final de la evaluación.
o   Actitud, trabajo en casa y en clase: 20% de la nota final de la evaluación. La participación y la actitud del alumno se valorará de la forma más objetiva posible; se tendrá en cuenta, especialmente, el esfuerzo de aquellos alumnos que tengan competencias insuficientes en la asignatura y, sin embargo, demuestren mejoría en su rendimiento académico. La asistencia a clase, aunque es obligatoria, será tenida en cuenta para valorar la actitud del alumno hacia nuestra materia.
o   Para poder aplicar estos porcentajes, será necesario obtener una puntuación mínima de 3 puntos en la media de las pruebas escritas de cada evaluación.
o   Para superar la evaluación, será necesario obtener un mínimo de 5 puntos entre los aspectos anteriores.
o   De acuerdo con la Orden 3888/2008, de 31 de julio, tendrán derecho a la evaluación continua aquellos alumnos que no superen el 25% de absentismo del horario lectivo total para el ámbito de la Comunicación.
o   Durante la última semana del curso se realizará una prueba final a la que podrán presentarse los alumnos que tengan alguna evaluación no superada. Para aprobarla, los alumnos deberán obtener un mínimo de 5 puntos.


b) Alumnos sin evaluación continua:

o   Prueba escrita: 100% de la nota final de la evaluación, siendo necesario obtener una puntuación mínima de 5 para superar la evaluación.


-          Para la evaluación final ordinaria:

o   Alumnos con evaluación continua: la calificación final será la media de las tres evaluaciones parciales, siempre que estén todas superadas.

o   Alumnos sin evaluación continua: De acuerdo con la Orden 1670/2009, de 16 de abril, y lo recogido en el Reglamento de Régimen Interno, podrán realizar una prueba escrita en la última semana de curso, en la que entrará todo el temario. Para superarla tendrá que obtener una puntuación mínima de 5 puntos.


La calificación final del ámbito de Comunicación será la suma de Lengua extranjera (Inglés) y Lengua castellana y Literatura, dividida por dos.

CONTENIDOS MÍNIMOS EXIGIBLES


  
  1. Redactar y expresar correctamente las ideas, tanto en la comunicación oral como en la escrita.
  2. Distinguir las características propias de los textos narrativos, descriptivos, dialogados, expositivos y argumentativos.
  3. Reconocer y utilizar los diferentes registros lingüísticos en función de la situación comunicativa.
  4. Saber expresarse por escrito siguiendo los principios básicos de la ortografía española: correspondencia entre sonido y grafías; reglas generales de acentuación y reglas de puntuación; acentuación de monosílabos y de palabras compuestas.
  5. Distinguir las categorías gramaticales, así como los principales grupos de palabras (SN, SV, S Adj., S Adv., S Prep.).
  6. Identificar las diferentes funciones sintácticas dentro la oración simple.
  7. Clasificar las oraciones atendiendo a su estructura y a la actitud del hablante. Distinguir entre coordinación y subordinación.
  8. Reconocer la estructura morfológica de la palabra.
  9. Distinguir la coherencia de un texto y los procedimientos de cohesión textual.
  10. Manejar el diccionario y otras fuentes de información (TIC) y emplear coherentemente el vocabulario adquirido.
  11. Distinguir los géneros literarios y reconocer sus características principales.
  12. Identificar las figuras retóricas y tropos más relevantes.
  13. Conocer las principales características, autores y obras de la Literatura española de los siglos XVIII, XIX y XX.